Y Santa Teresa volvió a La Encarnación

En medio de una gran expectación, la imagen de Santa Teresa ha regresado a la que fuera la casa de la Doctora de la Iglesia durante gran parte de su vida: el Monasterio de la Encarnación. Lo hace para estar presente durante los actos que conmemoran su toma de hábito, y que se celebran en estos primeros días de noviembre.

Tras la Eucaristía del Día de Todos los Santos en el Convento de la Santa, salía esta bella talla de Gregorio Fernández, portada por sus anderos. Con frío, pero bajo un sol de justicia y un imponente cielo azul. Nada que ver con la lluvia que la acompañó en las mismas fechas en las celebraciones del V Centenario, que obligó a llevarla bajo un plástico protector.

Tras salir de la zona amurallada, y antes de llegar al Monasterio, la Virgen de la Clemencia aguardaba en la fuente cercana al mismo. Una imagen contemporánea a la propia Santa, y que salía excepcionalmente de la férrea clausura conventual para recibir a Teresa. Juntas, completaban los últimos metros que las separaban de La Encarnación, donde cientos de fieles aguardaban para darles la bienvenida. También las madres carmelitas, que tras las rejas contemplaban cuanto allí acontecía.

Un hecho singular para un año singular: el Año Jubilar Teresiano.

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