Jubileo para la Vida Consagrada

Hoy celebramos la Jornada de la Vida Consagrada, en la fiesta de la Presentación Jesús en el Templo. En este día se celebra también el Jubileo para la Vida Consagrada, que podrán ganar las religiosas y religiosos que lo deseen en una Eucaristía que se celebra en la Iglesia de la Santa

El lema elegido para este año : “La Vida consagrada, encuentro con el amor de Dios”, nos lleva a las mismas raíces de lo que es la vida cristiana.

Escribía el Papa Benedicto en la Encíclica Dios es amor : “El encuentro con las manifestaciones visibles del amor de Dios puede suscitar en nosotros el sentimiento de alegría que nace de la experiencia de ser amado…la voluntad de Dios ya no es para mí algo extraño…habiendo experimentado que Dios está más dentro de mí que lo más íntimo mío”(17).

Ese amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado y que quiere mover toda nuestra vida adquiere, a través de las personas llamadas a una especial consagración al Señor, un carácter testimonial  que manifiesta lo que es la vida cristiana : renacidos para vivir en el amor. Hablar de vida consagrada es hablar de amor : amor de Dios que elige y amor de la persona que abraza esa llamada.

Celebramos esta Jornada en el marco del Año Jubilar Teresiano en nuestra diócesis de Ávila. Espigando en los dichos de la Santa, ejemplo excepcional de vida consagrada, que ha vivido con tanta profundidad el encuentro con el amor de Dios, se nos devela su profunda experiencia :  “ Ya toda me entregué y di y de tal suerte he trocado que mi Amado es para mi y yo soy para mi Amado” “ No hay menester alas para ir a buscar a Dios, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí”

Hablando con llaneza de ese amor escribe , desde su experiencia, estas cosas tan hermosas e iluminativas : “ Mire yo a mi Amado y mi Amado a mí, mire Él por mis cosas y yo por las suyas”.  “ Quizá no sabemos qué es amar y no me espantaré mucho, porque no está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiésemos no ofenderle”. “ Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, eso es amor” “El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y sufrir por El”

Aterrizando en lo ordinario de la vida dice la Santa : “La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo. El amor de Dios es el árbol de la vida en medio del paraíso terrenal”. “ Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno lo dan”. “ Sólo el amor es el que da valor a todas las cosas”.

La experiencia de Santa Teresa en el Año Jubilar y la de las personas consagradas, nos marcan el origen y la meta de nuestra peregrinación por este mundo : venimos del amor de Dios, vamos a su encuentro definitivo y mientras caminamos por esta vida nos acompaña siempre este amor.

Juan Navarro (Vicario Episcopal para la Vida Consagrada)