«Santa Teresa sufriría hoy tremendamente en España. Su objetivo fue la unidad»

Hoy, horas después de que el Convento de Santa Teresa, en Ávila, haya abierto su Puerta Santa, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, presidirá en el Mercado Chico la solemne misa de apertura del Año Jubilar Teresiano, el primero tras la concesión de la Santa Sede de este jubileo periódico que se celebra cuando la fiesta dedicada a la mística abulense, el 15 de octubre, coincide en domingo.

-¿Cómo surge la idea de solicitar a Roma este Jubileo Teresiano?

-Surge a partir de la bella e impresionante experiencia del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa. Fue un fenómeno social, pero fundamentalmente espiritual, y entendimos que sería maravilloso continuarlo en el tiempo, y el camino para ello era que la Santa Sede nos pudiera conceder este Año Jubilar. Entonces nos dirigimos a la Penitenciaría Apostólica, lo presentamos por escrito y verbalmente, y fue acogido inmediatamente con interés. Ha sido como una prolongación de la primera gracia que nos fue concedida.

-Una vez que el Vaticano les comunica la feliz noticia. ¿Cuál ha sido el camino desarrollado?

-Primero, dimos gracias a Dios y luego nos pusimos en marcha. Hacía falta un delegado mío para toda la organización, formar un equipo y tomar contacto inmediatamente con la orden del Carmelo y con las instituciones, Ayuntamiento y Diputación, porque queríamos integrar a toda la provincia.

-Si tuviera que destacar una iniciativa clave del Año Jubilar, ¿cuál sería?

-Una de las actividades fundamentales será las rutas. Pensamos que una de las características más destacadas de Santa Teresa fue su perfil andariego, y la mejor manera era ofrecer caminos para que la gente pudiera experimentarlo, que por otra parte es un aspecto de la cultura muy querido. Ahí tenemos el Camino de Santiago, que es un ejemplo. Nosotros, más modestamente, hemos trazado cuatro caminos dentro de la Diócesis y la provincia que pueden ayudar a la gente a vivir el espíritu de Santa Teresa: «De la tumba a la cuna», desde Alba de Tormes a Ávila; el «Camino de la Salud», desde Becedas; el «Camino del confesor», desde Arenas de San Pedro, y el «De las posadas y los conventos», desde El Tiemblo. Si realmente cuaja, en sucesivos jubileos -y no hacen falta que lleguen- seguiremos poniendo estas rutas en marcha procurando que sea una manera habitual de entrar en la gracia de Dios y el espíritu de Santa Teresa.

-¿Qué cree que este acontecimiento supondrá para Ávila?

-La Santa Sede no suele conceder un Jubileo de forma estable, así que para Ávila es una gracia extraordinaria. La posibilidad de que perdure en el tiempo y ayude a esta generación y también a las siguientes no cabe duda de que es un regalo muy grande que el Señor nos ha concedido. Pero también una responsabilidad, y surge también la necesidad de aprovechar este don en beneficio propio de los abulenses. «Camina con determinación» es el lema de este Año Jubilar, y esperamos que la gracia que nosotros recibimos ahora se haga extensiva a todos aquellos peregrinos que se acerquen.

-El hecho de que se convierta en un atractivo turístico más, ¿no puede llegar a desvirtuar su sentido?

– Esa tentación existe siempre. Pero por otra parte, junto con la vida del espíritu se da también una vida de la realidad humana concreta, de manera que es normal que junto con el objetivo espiritual haya necesidad de invitar a otros aspectos o ámbitos de la sociedad. Luego, el Jubileo está abierto a todo el mundo, a los más espirituales y a los que andan un poco más alejados. Seguramente, acercarse un poco a la vida de la Santa y conocerla les ayude también. El Señor atrae a todos y a cada uno según la intensidad y disposición con que vengan.

-El evento contará con un equipo de voluntariado. ¿Cuál será su tarea?

-En este momento contamos con 250 voluntarios y es posible que en cuanto verdaderamente se empiece a necesitar a las personas, la sensibilidad sea mucho mayor. Respecto a las tareas, fundamentalmente será de acogida en los lugares jubilares, pero también en las calles. No tenemos tanta experiencia como en el Camino de Santiago, pero espero que la apertura y el deseo de nuestros cristianos de Ávila de salir al encuentro de los caminantes lo haga funcionar, y los peregrinos que vengan queden complacidos.

-Una parte importante de este equipo serán jóvenes, ¿en qué medida cree que conocen a la Santa o puede ayudar a hacerlo este acontecimiento?

-Los jóvenes, como la mayor parte de los adultos, la conocemos superficialmente, así que las posibilidades de ahondar en Santa Teresa para cualquiera, empezando por mí, son muy grandes. Para entrar en sus textos hace falta tener una buena disposición, pero si a través de la lectura entras dentro de su espíritu, el beneficio que sacas es grande. Nosotros tuvimos una experiencia riquísima con los jóvenes en el V centenario. Este año volveremos a invitar a quienes quieran venir libremente a participar y estaríamos dispuestos a organizar experiencias semejantes y que vean el Jubileo como una gran posibilidad de conocimiento y renovación de la vida cristiana. Aquí estaremos dispuestos a favorecerlo, pues es en los jóvenes donde la fortaleza, el espíritu, el carácter y el talante de Santa Teresa puede entrar de una manera más fuerte y decisiva.

-Uno de los principales problemas que vive la Iglesia es la falta de relevo generacional. ¿En qué medida puede un Año Jubileo alimentar la Fe?

-Casi todos los que vienen a participar de él son personas insatisfechas de sí mismas; y entre los jóvenes también la insatisfacción es muy grande y es frecuente encontrar muchachos deseosos de plantearse la vida con responsabilidad, con sentido de buscar el bien común, de ahí que el voluntariado se dé con mucha frecuencia entre ellos. ¿Por qué no podemos aprovecharlo y que el futuro de la Iglesia esté en manos de aquellos que están dispuestos a una renovación seria de su vida? En este camino, sin duda ninguna, Santa Teresa les va a ayudar.

– Cómo cree que vería la Santa, una mujer que de alguna manera vertebró España extendiendo la reforma del Carmelo, el desafío independentista de Cataluña?

– Lo vería mal. Ella buscó en Dios un camino nuevo de fraternidad, comunión, fidelidad y amor. Una de las razones de la reforma conventual del Carmelo que emprendió fue porque en La Encarnación, donde ingresó, no se vivía la comunión, la unidad, había diferencias, egoísmos y ella quería que no hubiera clases. Lo suyo fue un movimiento hacia la socialización, hacia la unidad, así que la Santa hoy sufriría tremendamente.

-¿Y usted cómo lo está viviendo?

-Con mucha preocupación, porque peligra la unidad en España, la política, pero también la unidad social, que en España la ha vertebrado fundamentalmente la unidad en la Fe. Espero que la sensatez se imponga y que en el deseo de satisfacer los propios intereses, que se viene gestando desde hace un tiempo, haya un momento de valoración objetiva, desinteresada y se vea que necesitamos emprender otro camino. Pero para eso hace falta estar convencido de que el mayor beneficio que podemos conseguir es la unidad, y acrecentar las relaciones humanas, sociales, culturales, económicas… que nos ayuden a vivir conformes unos con otros.